Dia 3, Santoña

Último día de alojamiento. Bajamos a desayunar y aquello parecía el metro en hora punta. ¡Cuánta gente! Como no entrabamos todos en un comedor, nos hicieron pasar a los más tardones a un salón anexo para desayunar. Sin problema.

Hacemos el check out tempranito saldamos nuestra cuenta y abandonamos tierras astures.

Como comentaba, por cada noche tuvimos que pagar un extra de 10,00e para que nos colocaran en una habitación con cama de matrimonio, por lo que el total fue:

  • 72,00€ habitación doble (camas individuales)
  • 10,00€ cama matrimonio noche 1 (la que venía incluida con el bono de La Vida es Bella)
  • 10,00€ cama matrimonio noche 2
  • 24,00€ 2 desayunos
  • 10,00€ botella de Sidra espumosa
  • 4,00€ servicio de bar (2 infusiones)

Aunque hicimos el check out tempranito no fuimos directos a casa, si no que aún nos entretuvimos en un par de paradas más en la vecina Cantabria. Lo primero, no podíamos pasar de largo sin detenernos a comprar unas típica corbatas de Unquera. El sitio que nosotros preferimos para parar es Hotel La Casa Azul Royal. Para ello, si vamos desde Asturias pasamos de largo la salida de la autopista de Unquera y nos desviamos en la siguiente, la que marca Los Tánagos. Ya entonces se divisa la casona azul.

santoña

Con el coche repleto de dulces, continuamos el tour hasta Santoña. Teníamos pendiente hacer unos recados en el pueblo por la tarde, así que aprovechamos a parar aquí para comer. Nos conectamos a la web de Tripadvisor, donde por supuesto colaboro y buscamos el listado de restaurantes de la zona. Vimos que a la cabeza estaba el  Bar Zatón, así que allá fuimos a comer. Eran las 14.30h y el local estaba repleto! No cabía ni un alfiler. La verdad que el local no tenía muchas mesas y encima el día estaba muy desapacible porque llovía a mares, por lo que era normal que estuviera todo el mundo dentro. Decidimos dar una vuelta y tomar algo en la plaza, para ver si mientras se desalojaba y la gente se retiraba a casa a comer.  Volvimos sobre las 15.00h y esperando un poco conseguimos una mesa vacía. Nos dejamos aconsejar por la camarera y a pesar de que el plato estrella tenia pinta de ser los huevos con patatas fritas y algo más, después del atracón del fin de semana preferimos pedir algo light. Nos decantamos por una ensalada de la casa (media ración) y una ración de bolas de verdel que estaba en temporada. Esto último son básicamente unas albóndigas de pescado en salsa verde que estaban muy buenas, tomo nota de la receta. Pensábamos que no teníamos hambre, pero la verdad es que sí y la raciones que pedimos con cautela nos supieron a poco, así que viendo que sacaban tantos platos de aros de calamar, pedimos media ración de rabitas. Muy sabrosas. Mientras que comíamos, no dejó de entrar gente buscando mesa, algunos pedían en la barra, otros llegaron cuando la cocina ya estaba cerrada, aunque a pesar de ello les sirvieron algunas raciones.

 Llegó la tarde, hicimos nuestros recados y dimos por acabado nuestro fin de semana largo. Un finde gastronómico de diez.

 

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