Obras más importantes del British Museum

 

Cuando decidimos realizar una escapada a algún destino europeo, uno de los primeros nombres que nos viene a la mente es el de Londres. Viajar a la capital inglesa es una actividad altamente recomendable; su oferta cultural, musical, histórica -o incluso futbolística- han convertido a la ciudad en uno de los principales ejes turísticos de Europa. Al dibujar sobre un lienzo nuestra planificación del viaje, se plantean una serie de dicotomías que guardan relación con los lugares a visitar.

El barrio de Westminster, Piccadilly Circus, el Palacio de Buckingham… estos son sólo algunos de los nombres que ocuparán las primeras posiciones de nuestra lista. Ya sabemos que la oferta es casi infinita, pero es recomendable priorizar los gustos personales por encima de las preferencias basadas en la popularidad social.

Uno de los espacios que aquí desglosaremos es mundialmente conocido, un espacio con una oferta cultural descomunal y colosal: el British Museum. Se trata de uno de los museos más visitados del mundo, y es una parada obligada. Un espacio que muestra la evolución de las civilizaciones humanas poniéndonos ante un espejo que evidencia nuestro pasado. El tamaño del recinto provoca que perderse esté a la orden del día, una cómica situación digna de aparecer en una obra de Jane Austen, autora que empleaba en sus novelas los juegos de cartas para describir los rasgos y la personalidad de los protagonistas.

Para ayudaros a planificar vuestra visita a la instalación, os adjuntaremos una lista de las obras más conocidas o más trascendentales. Cabe destacar que se trata de una selección puramente personal, que ayudará a satisfacer las necesidades de todo tipo de viajeros. Se describirán obras muy importantes para la Humanidad, obras universales que merece la pena contemplar detenidamente.

Primeramente, hay que analizar una serie de cuestiones técnicas; el museo es gratuito y abre cada día de 10h a 17.30h, sin incluir los viernes, día en que se alarga el tiempo de visita en tres horas. Es recomendable tomar el metro para trasladarnos hasta el espectacular edificio que lo alberga, la parada más cercana es Holborn. Nuestra visita se alargará un total de tres horas aproximadamente.

La primera obra que visitaremos es la Piedra Rosetta, una de las piezas más famosas y queridas. Se trata de un fragmento de roca con grabaciones en tres lenguas: jeroglífica, demótica y griega. Gracias a su hallazgo se lograron descifrar los jeroglíficos egipcios. Data del año 196 a.C., y fue descubierta por el soldado Pierre-François Bouchard en el curso de la campaña francesa en Egipto.

Continuando con la misma línea, es altamente recomendable acercarse a la sala de temática egipcia del museo, la segunda más importante de mundo después de la que podemos encontrar en el Museo de El Cairo. Aquí podremos encontrar un fragmento de una estatua de Ramsés II, que pertenecía a un templo de Menfis. También podremos contemplar la Lista de los reyes de Egipto de Abidos (1250 a.C.), la Puerta caliza falsa de Ptahshepses (2380 a.C.), la estatua de granito de Sesostris III (1850 a.C.) o el Obelisco del faraón Nectanebo II (360-343 a.C.). Asimismo también se recomienda contemplar la colección de momias.

En la sala 18 podemos visitar restos del Partenón, conocidos como Mármoles de Elgin. Una colección de esculturas de mármol que formaban parte del edificio más icónico de Atenas. La zona adyacente recoge otras obras relacionadas con la Antigua Grecia o con la civilización Romana.

En el museo podemos contemplar también el Juego Real de Ur, un juego de mesa encontrado en las Tumbas Reales de Ur por Leonard Woolley. Uno de los dos tableros se exhibe en el Museo Británico. Los dos juegos datan de la Primera Dinastía de Ur, antes del 2600 a.C., por lo que es probablemente el juego de tablero más antiguo que se ha encontrado.

En la sala 27 podremos contemplar una muestra de artesanía azteca, y en la 25 podremos visualizar los bronces de Benin, una colección formada por más de 1000 piezas conmemorativas que tenían su origen en el Palacio Real del Reino de Benin.

Finalmente, y como curiosidad, es recomendable dar un vistazo al llamado Hoa Hakananai’a. Se trata de un moái construido en la isla chilena de Pascua, desde el 1869 se encuentra expuesto en el Museo Británico y tiene una altura total de 2 metros y 42 centímetros.

A la entrada de museo os será facilitado un plano donde se destacarán obras de distinta temática, os recomendamos que también le echéis un vistazo para decidir si os decantáis por esta muestra o por otra.

 

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